«Nelismo». La afirmación del ser

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Montse Acebes, autora del libro, Nelismo. La afirmación del ser.
La historiadora y crítica el arte Montserrat Acebes de la Torre ha publicado recientemente el libro en dos tomos Nela Prieto. El color de la rebeldía (www.nelaprieto.com) en el que la autora analiza profundamente la trayectoria humana y artística de esta artista, destaca su original personalidad y aporta un exhaustivo estudio de la obra.

Para Nela Prieto pintar era una forma de vivir. Siempre con la verdad por delante, daba forma a sus anhelos, contradicciones, emociones, pensamientos. Es el suyo un proceso de introspección hacia la búsqueda de la propia identidad, no exento de incertidumbre y dolorosa ansiedad, que experimenta y expone en la superficie de sus cuadros. 

Todo artista es hijo de su tiempo y Nela vivió entre el finisecular XX y el inicio del nuevo milenio. En las últimas décadas del siglo pasado, la superación de la modernidad es el llamado arte posmoderno. Una corriente sociológica y estética que surge en los años setenta y ochenta como reacción al arte de la postguerra y marca el fin de la Edad Contemporánea de los “ismos” cerrados de las vanguardias. Frente a la creencia de progreso continuo, se potencia el eclecticismo, la ironía, con un rechazo a las grandes narrativas y las verdades absolutas. En lugar de buscar la verdad, ahora se abraza la pluralidad, la subjetividad, se cuestiona la autoridad a través de la apropiación, la deconstrucción y la provocación. Para los artistas de la posmodernidad el arte había perdido credibilidad porque se había vuelto más lejano de cualquier clase de experiencia social compartida. El arte se convertirá entonces en un espejo que refleja las complejidades, contradicciones y diversidad de la sociedad. Los artistas posmodernos rebaten las estructuras y jerarquías del mundo del arte. Combinan estilos y géneros, se fusionan incluso con la cultura popular y utilizan muy diferentes técnicas. Su objetivo es provocar al espectador, poner en duda la originalidad, dar una pluralidad de perspectivas. Es un artista libre para transitar en cualquier época o estilo del pasado. El teórico del posmodernismo en Estados Unidos, Ihab Hassan, considera lo posmoderno como un movimiento de deconstrucción, descentramiento, desaparición, diseminación, desmitificación, discontinuidad, diferencia, dispersión. Términos que implican un rechazo a las tiranías de las totalidades. Hay una obsesión por los fragmentos o las fracturas y aparece una nueva estética de lo “incierto”. Proponen complejidad y contradicción contra simplificación. La ambigüedad y la polivalencia frente a las estructuras universales “mínimas”. Recuperan la memoria de la historia y un regreso a la naturaleza. En este escenario comienza a pintar Nela Prieto.

A mediados de los años setenta y primeros de los ochenta, en su etapa de formación, Nela se nutre de toda la historia del arte para aislarse a continuación de los focos del arte y trabajar con total libertad expresiva. Le fascina lo imperfecto, lo inacabado, lo deliberadamente mal hecho. Su recorrido es una acción vital en continuo cambio. 

La necesidad de alcanzar una dimensión extrasensorial, la trasportará al encuentro con verdades superiores espirituales. El Nelismo de los años noventa es el de mayor riqueza interpretativa. A partir de un viaje a Estados Unidos, se dedicará a pintar figuras fantásticas, en una evasión de la mente lógica hacia la imaginación que la sumerge en un mundo mágico, onírico, lúdico y libre para alcanzar un estado de felicidad. Recurre para plasmarlo al surrealismo mágico, a partir del recuerdo de los cuentos infantiles, un recurso muy femenino. En esta etapa, combina la figuración con una manera extremadamente gestual que la acercan al expresionismo rúnico del grupo nórdico Cobra, o al expresionismo sarcástico de la Nueva Objetividad alemana. Su nelismo se manifiesta con una mezcla de surrealismo y expresionismo que permite aflorar duendes, magos, brujas, dragones, seres mitológicos del ideario colectivo. La explosión de color que utiliza tanto en su paleta para pintar como en su propia indumentaria será la bandera de su inconformismo.

Desde sus inicios estará presente su posicionamiento como mujer y ella es la gran protagonista de sus series más importantes como Mamíferas o Tacones. De su personalidad también hay que destacar la humanidad y la solidaridad, su compromiso con los problemas sociopolíticos, como es la pobreza y el hambre que llevan a la emigración, lamentos que traslada a sus pinturas. 

Por su especial sensibilidad, Nela Prieto se adelanta a su tiempo y capta otras formas y dimensiones de crear, impulsada por sus inquietudes y por la forma estética de expresarlas en sus cuadros. Su obra podría ser la de una artista de la generación Z, compartiendo sus miedos y temores. Actúa con una libertad anti reglas, deliberadamente descuidada, le interesa la ecología y el medio ambiente, el tema de género. Deja fluir una simbología inconsciente con la técnica de automatismo surrealista, neo dadaísta y del neo expresionismo. Hace un apropiacionismo de lo que le permite la liberación expresiva total. La suya es una de esas “nuevas miradas en el siglo XXI”, interesada por el multiculturalismo desde una visión múltiple de la realidad, con la experimentación de los límites y la hibridación.

Al analizar su recorrido artístico, con los elementos que conlleva, es el Neo expresionismo el que domina en la obra de Nela Prieto. Es heredera directa del expresionismo abstracto en el que confluyen  la abstracción geométrica, el surrealismo orgánico, el dadaísmo, y la afirmación espontánea del individuo. Lo que transmite en sus cuadros es el fluir de la vida con la capacidad expresiva que le proporcionan la fuerza del grafismo informalista, la distorsión y la ruptura con gestos rápidos e instintivos.

                                                                 

Blanca García Vega

Catedrática de Historia del Arte

Vicepresidenta de AICA/Spain

Presidenta de ACYLCA

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