
La Sala Lluís Icart de Torredembarra acoge del 8 al 31 de julio, Eyes Wide Shut, una intervención artística del pintor Jesús Movellán. Una muestra en la que el artista expone la ausencia de sus cuadros. Sus pinturas permanecen en su mente y son proyectadas a los muros desnudos de la sala. El espacio expositivo deja de ser un contenedor de objetos para convertirse en un canal de transferencia mental.
Movellán lleva la pintura al lugar donde es más pura, la mente, el segundo anterior a que el pincel la toque y la rebaje. No inventa esa convicción, la hereda de lo más alto. Platón puso la idea por encima de us copia y tuvo la materia por cdegradación de lo inteligible.
Leonardo escribió que la pintura es cosa mentale. Zuccari llamó disegno interno al dibujo que nace dentro y supera a la mano que luego lo ejecuta. En esta tradición, ejecutar siempre fue perder algo.
El siglo XX se atrevió a sacar la consecuencia. Duchamp abandonó la pintura retiniana, Klein vació la galería y la llenó de vacío, Barry llegó a cerrarla durante su propia muestra,
Kosuth redujo la obra a la idea de la idea, Le witt sentenció que la idea es la máquina que fabrica el arte. Movellán da el paso que faltaba. Si la obra ya está entera y “rigurosa y definitiva” en la mente, bajarla a la tela no la completa, la contamina. Que se quede arriba. Movellán no expone cuadros, interviene la sala con su ausencia.

El título nombra ese gesto con exactitud. Eyes Wide Shut, los ojos abiertos de par en par y a la vez cerrados. Quien entra mira el juro con los ojos abiertos y no encuentra pintura, porque la pintura no se da a la retina. Solo aparece cuando se cierran los ojos y se mira hacia dentro. Ver, aquí, es dejar de mirar.
Movellán usa la cartela como umbral de lo que permanece latente, la última membrana entre la palabra y la imagen que esa palabra enciende. La pintura está latente en quien la lee y sabe verla.
Solo una mente muy llena puede permitirse dejar la sala vacía.
Lola Sempera
Historiadora del Arte
